viernes, 22 de mayo de 2009

TECNICAS TEATRALES

Definamos teatro
El teatro es un género literario, ya sea en prosa o en verso, normalmente dialogado, concebido para ser representado; las artes escénicas cubren todo lo relativo a la escritura de la obra teatral, la interpretación, la producción, los vestuarios y escenarios.
Definamos drama
El término drama viene de la palabra griega que significa "hacer", y por esa razón se asocia normalmente a la idea de acción. En términos generales se entiende por drama una historia que narra los acontecimientos vitales de una serie de personajes. Como el adjetivo dramático indica, las ideas de conflicto, tensión, contraste y emoción se asocian con drama.
PENSAR EN LA HISTORIA Y NO EN LAS TECNICAS PERIFERICAS
Una nota realizada por la revista Picadero al dramaturgo Mauricio Kartun descubre uno de los secretos de su exito cuando escribe teatro:
Yo pienso mas bien en el teatro como un detonador. Creo que la fuerza de un texto es justamente esa fuerza detonadora, esa capacidad que tiene para hacer explotar otra forma estetica, que es la conciencia plastica del director y el cuerpo emocionado del actor Se trata de producir sencillamente una explosion. Yo jamas pienso en la cadena teatral cuando escribo , porque si pienso en eso, me pongo en escenografo, iluminador, musico, director y pierdo especificidad como dramaturgo -6/02
EL MIEDO DE BROOK CONTAGIADO A LOS ESCRITORES
Peter Brooks comento en su libro el espacio Vacio sobre el miedo del espectador a ensartarse. Pero anterior a ello el Dramaturgo tiene un miedo similar a la hora de enterarse que su obra esta siendo puesta por determinada cIa teatral que puede o no interpretar el gusto del autor.
Por ello muchos escritores teatrales no autorizan a cualquiera a representar sus obras o en su defecto piden Cachet muy altos para que una buena produccion pueda pagarlo e interpretarlo.
Aun asi ello no es garantia de exito. Por suerte dentro de la fauna teatral tambien hay otros talentosos escritores que no les interesa quien interprete su obra, solo quieren que la difundan, aun a costa de no cobrar un centavo por los derechos, tal como una vez dijo el dramaturgo mexicano Hugo Arguelles: El teatro esta para hacerse.
ARGENTORES PARA LOS ESCRITORES encolumnados@netizen.com.ar
Por Pablo Silva Extraido de la Info Mail Encolumnados

Para producir, el origen es el texto, y se aplica aquí el lema de Argentores: "Sin autor no hay obra". Obviamente los proyectos comienzan de maneras disímiles, por un grupo de amigos que se junta, un grupo de alumnos de un taller de actuación, de dramaturgia, de dirección, o lo que fuere. Cualquiera sea el punto de partida, el texto constituye el primer gran tema a solucionar. Esto quizá no se aplica a los proyectos "de movimiento" donde el texto surge a partir de los ensayos, o posterior a ellos, o nunca o a otras formas de expresión que no incluyen el texto como materia prima, que obviamente no es mi caso. Para llegar al texto, admitiendo su inmortal importancia, hay miles de caminos. He compartido varios de ellos, trabajé con autores vivos, con autores muertos, con adaptaciones, libres, modificaciones, etc. Todos tienen sus clásicos pro y contras, pero si estás comenzando, es todo más sencillo si el autor está muerto hace más de 70 años. Eso facilita todo tipo de trámites legales y posibilita hacer de Romeo un travestido, sin que nadie pueda decir ni pío. Trabajar con autores que hayan fallecido hace más de 70 años, cualquiera sea su nacionalidad, implica que sus derechos son universales. Muchos de ellos pueden estar libres o no, eso lo informa Argentores, que fiscaliza el cobro de los derechos de autor de todos los teatros de la Argentina. Obviamente habrá posibilidades de que el autor esté fallecido pero sus derechos hayan sido adquiridos por alguna persona, por lo cual, por recomendación estricta, lo primero antes de adaptar o reescribir o casi pensar un instante en un texto determinado, es saber si la obra elegida, el texto, está libre y es posible hacerlo. Esto se irá complicando cuando la obra sea argentina y de un autor vivo o de sus herederos --que seguirán cobrando y manejando sus derechos y autorizaciones y adaptaciones hasta que se cumplan 70 años del día de su muerte--... mucho tiempo.
A. Autor vivo. Inc. 1 Nacional. Cualquier autor argentino desea que sus obras sean llevadas a escena. Algunos pondrán mayor cantidad de condiciones, no solamente económicas, sino para el tipo de proyecto. Para una obra que ha sido un gran éxito hace una o dos décadas, es difícil poder conseguir los derechos para hacerla en una sala de 30 butacas en Barracas --barrio artístico si los hay-- y a la gorra. Probablemente el autor guarde recuerdos de gloria y de dinero que no querrá dilapidar tan fácilmente. Pero si esos mismos derechos son pedidos sin exclusividad --los puede también ceder o vender a otro grupo teatral de la misma zona geográfica-- para El Dorado, en Misiones, lo más probable es que el autor acceda, pues sabe que eso no le quitará posibilidades de negociar con otro posible comprador. También puede cuestionar la puesta en escena, el tipo de actuación o más detalles si la producción se lo permite. Habrá allí un interjuego psicológico que deberá manejar, cuándo no, el productor. Si el contacto viene por algún otro lado, mejor. Habrá alguien para acompañar al productor a la casa de autor en lo que parece la visita al cadalso... Y si nadie se anima, el productor será el único encargado de lidiar con el autor vivo. Este también muchas veces suele apoyar enérgicamente proyectos de su autoría (Ricardo Halac es quizás el más ferviente y entusiasta), brindándole al grupo una experiencia única y maravillosa de trabajar con el autor alguna adaptación de alguna escena o personaje, para beneficio de todos.
A. Autor vivo. Inc. 2. Extranjero. Los autores vivos residentes en países que no son Argentina --no sé por qué lo hacen-- suelen tener agencias que representan sus derechos en todo el mundo. Ahora la recomendación es establecer el contacto directo con el autor, en primera instancia, y si no, con esa agencia, pues a tal distancia, ¿cómo diablos puede saber David Mamet si el Teatro tal o cual es importante o no? Imposible, por eso trabaja con representantes, agencias, etc. Hay que ver cuáles son las condiciones, los diálogos son complicados y llevan bastante tiempo. Sin embargo en los últimos años, con el mundo cibernético, se han acercado los autores de todo el mundo a todo el mundo. Hay chances.
B. Autor muerto. Inc. 1. Nacional. Si el autor está muerto, y es argentino, tendrá descendientes que se ocupan del tema, generalmente no teatrales, y con los cuales habrá que llegar a algún acuerdo de derechos, según lo tentados que se vean a ceder/vender los derechos por la envergadura del proyecto, o los nombres implicados en el mismo, o la propuesta de puesta o de dirección. Nuevamente se plantea el caso del interjuego psicológico. Con un mate de por medio, se consiguen muchas cosas.
B. Autor muerto. Inc 2. Extranjero. Si son extranjeros, el tema se complica, no será tan fácil acceder a sus herederos o representantes, y muchas veces se cae en el pedido internacional de Argentores que usualmente llega a un escritorio junto a muchos otros pedidos más y esto quita energía al grupo, consume muuuucho tiempo y muchas veces no se llega a ninguna contestación. Aconsejo alejar esta posibilidad. Mi idea es siempre contactar persona a persona con los descendientes o quienes manejen los derechos, agencias, representantes internacionales, sea quien fuere. Cuando les toque Estados Unidos, país de gran cantidad de dramaturgos de muchísimo nivel, notarán que todos confluyen en una agencia argentina: Del Pino y Masllorens, ¡y nunca podrán esquivarlos! (El productor teatral es aquel que logra hacer posible lo imposible.)
Existe un nuevo tema en los derechos: el idioma, para ambas categorías (estén vivos o muertos si escribieron en inglés el original, habrá una traducción). Si son de lengua castellana, se podrían utilizar sin traducción, pero si no lo son... intervendrá un traductor que también tendrá unos puntos del clásico puntaje de los derechos de autor: el diez por ciento del bruto recaudado, el diez por ciento del borderaux, del total de la recaudación (nuevo aparte aquí para la música y letra original, o coreografía inscriptas en Argentores, que sumará unos puntos extra, pudiendo llegar al máximo de quince por ciento del total). Aparte aquí para las obras clásicas, que habitualmente tienen derechos universales y se utilizan las versiones editadas, sin pagar extras por la traducción o entendiendo que ésta viene en el paquete del porcentaje que se lleva el autor universal. Si éste está vivo, el tema es más delicado, pues puede pedir ver la traducción y aprobarla para ceder los derechos.
Por último, un tema no menor. El dinero. Hay tres formas básicas de ceder los derechos de una obra. Una, sin dinero. Un autor puede ceder gratuitamente sus derechos de tal obra, por un tiempo determinado sin cobrar un peso por ello, y apostar a ganar el diez por ciento de lo recaudado a partir del estreno. Esto suele pasar. Dos, con dinero como adelanto con devolución. Un autor pide un adelanto de esos derechos, digamos mil pesos, como para asegurarse la responsabilidad y seriedad del proyecto. Esa suma será devuelta a la compañía por Argentores en la medida que se vaya recaudando ese 10 por ciento, sobre la cual Argentores retendrá el 13 por ciento en concepto de ente recaudador, y el resto se abonará a la compañía, que irá así recuperando ese primer monto, hasta llegar al primer peso pasados los mil, el peso mil uno, a partir de donde volverá a cobrar el autor original. Tres, con dinero como adelanto sin devolución. La tercera forma es que el autor pida al grupo un adelanto sin ninguna devolución posible, es decir, mil pesos, por sólo el hecho de darles la posibilidad de representar su obra (durante un período determinado, en una zona geográfica determinada), más el correspondiente diez por ciento de cada peso recaudado a partir del estreno... Se da un dinero, que no se recupera. Siempre en todos los casos el porcentaje del diez por ciento para el autor es inamovible, pero... y suele haber un pero, aquí interviene el tema de la adaptación, adaptación libre, coescritura, etc. ¡¡y todas las diferentes formas de repartir esos dichosos diez puntos!!
Argentores es un lugar fundamental para los que hacemos teatro. Así parece, y así es.
http://www.autores.org.ar/psilva


Lo dramático
La obra dramática al igual que toda obra literaria es una creación de lenguaje y a la vez es un medio de comunicación. Pero la obra dramática es un tipo especial de obra literaria en virtud de lo que podemos llamar virtualidad teatral, hecho que la constituye en una obra teatral, es decir, en una obra representable, características que no podemos encontrar en los llamados géneros épico y lírico. Esto da lugar a la existencia de ciertos elementos consustanciales a lo dramático.
Lenguaje apelativo
Si lo constitutivo de lo épico es el lenguaje comunicativo y de lo lírico, el lenguaje expresivo de lo dramático es el lenguaje apelativo, lo que se manifiesta en el diálogo de los personajes en la búsqueda de respuestas del otro en la relación agónica de seres que entran en conflicto y que tratan de anularse dramáticamente. Incluso desde esta perspectiva el monólogo es considerado como un desdoblamiento del yo, como una búsqueda de respuestas al interior de uno mismo.
Entrega del mundo sin intermediario El lector-espectador es contemporáneo a la obra, constituyéndose en parte integral de la misma. Ello permite vivenciar en forma más profunda el mundo dramático y captar el sentido de la obra en sí.
Lenguaje de las acotaciones
Determina la virtualidad teatral de la obra dramática, la posibilidad de ser obra teatral. Son todas aquellas indicaciones del dramaturgo que permiten la lectura de la obra dramática como si se representara ante nosotros. Este conjunto de elementos está organizando la estructura del mundo dramático, es decir, señala una posible representación de lo estrictamente literario. Las acotaciones nos configuran al hablante dramático básico.
Construcción dramática
El mundo dramático posee un eje organizador, mediante el cual los diversos elementos del drama (sucesos, personajes, motivos, tiempo, espacio, clases sociales...) se interrelacionan y se subordinan funcionalmente. Esto es, en esencia, la construcción dramática
Estructura interna de la obra dramática
El elemento central en la ordenación del mundo dramático viene constituido por la acción dramática elemento dinámico que configura las tres instancias representativa de la estructura interna.
Presentación del conflicto
El conflicto es el germen estructurante de una obra dramática (sin conflicto no hay drama). Su desarrollo significa por una parte la producción de una acción dramática y por otra produce la evolución de los caracteres. De esta manera, acción y carácter son el centro de gravitacional dinámico de la obra.
La presentación del conflicto varía de acuerdo a la obra.
Podemos distinguir en términos generales, cuatro fases: entrega del protagonista, su propósito, mostración del obstáculo, encuentro de las dos fuerzas en pugna. Por lo tanto esta primera instancia nos revela el planteamiento del conflicto y de los personajes.
Desarrollo de la acción dramática
La situación conflicto va progresando dinámicamente hasta llegar a un enfrentamiento decisivo de los personajes y sus contradicciones. Esto otorga la dimensión artística a la obra de teatro. Los diversos esfuerzos por superar a la fuerza antagónica dan lugar a un movimiento dramático.
Desenlace de la acción dramática
Es la eliminación del obstáculo o la desaparición o anulación del protagonista. Al hablar de conflicto este puede materializar desde diversos puntos de vista; del hombre con el destino (Edipo Rey, de Sófocles); del hombre con la gracia (El Gran teatro del mundo, de P. Calderón de la Barca); del instinto con el ambiente (Hamlet, de William Shakespeare; del entendimiento con el ambiente (Madre Coraje, de Bertolt Brech); del libre albedrío con el ambiente (Casa de Muñecas de Enrique Ibsen).
Por eso, la fuerza antagónica puede ser un elemento externo o interno del propio sujeto, fuerza que obstaculiza el propósito de la fuerza protagónica
El género dramático
El ser humano tiene una capacidad propia, que es casi un instinto: la de imitar. ¿Quién no disfruta imitando cómo se mueve o habla otra persona? Se cree que de esta inquietud surgió lo que hoy llamamos el teatro, hace ya miles de años
¿Qué son las obras dramáticas?
El ser humano tiene una capacidad propia, que es casi un instinto: la de imitar. ¿Quién no disfruta imitando cómo se mueve o habla otra persona? Se cree que de esta inquietud surgió lo que hoy llamamos el teatro, hace ya miles de años.
El teatro es un espectáculo artístico, en el cual un grupo de personas actúa, representando distintas situaciones.
Teatro y género dramático
¿Cómo se relaciona lo anterior con el género dramático?
De la siguiente forma: muchas de las obras teatrales, han sido previamente escritas, creadas por alguien como obras de arte, del arte de la palabra.
Desde ese momento, forman parte de la literatura -es decir, son obras literarias- y al estar concebidas para ser representadas, pertenecen al género dramático.
En otras palabras, el género dramático es uno de los tres géneros al que pertenecen las obras literarias. Las obras literarias que pertenecen al género dramático se denominan obras dramáticas. Veamos sus características.
Autor y público
Debemos repetir que una obra dramática es una obra literaria, es decir, ha sido escrita por alguien.
Como toda obra literaria, debe tener un autor, una persona que la ha creado y la ha escrito. Al autor de la obra dramática le llamamos dramaturgo. Ahora bien -aunque hemos dicho que la obra dramática podemos leerla, o escucharla de otra persona que nos la lee-, la finalidad de esta obra no es solo ser leída, sino también ser representada.
El dramaturgo que la escribe, lo hace pensando en esto: en que la gente, además de leer su obra, pueda verla puesta en escena. Así, descubrimos otra característica de la obra dramática: además del lector, su destinatario también es el público, los espectadores que presenciarán la obra representada.
Virtualidad teatral
Para que esto ocurra, contamos con una cualidad especial de la obra dramática, que es la posibilidad de ser puesta en escena. Es lo que llamamos virtualidad teatral. Esta capacidad no la tienen las demás obras literarias.
Cuando una obra dramática es llevada a escena -con actores, en un teatro- estamos frente a su realización práctica, lo que se denomina obra teatral. Dicho de otra forma, la obra teatral surge a partir de la obra dramática.
En la obra teatral, hay una persona que está a cargo del montaje, de interpretar la obra dramática y representarla. Este es el director. Él no es el autor, puesto que no ha creado la obra, pero la re - crea, vuelve a inventarla al ponerla en escena, la transforma en un arte nuevo.
Conflicto
Otra característica que define la obra dramática, es que a través de ella siempre se presenta un conflicto humano, más o menos universal.
Es decir, afecta a todos de una u otra forma. Por ejemplo: la guerra, el amor, el papel de la mujer en la sociedad, la injusticia, etcétera.
En algunas obras dramáticas, dicho conflicto está representado por dos fuerzas que luchan entre sí, pero en otras, no hay dos polos opuestos tan claramente definidos.
Hablan los personajes y los hechos
En las obras dramáticas, nadie cuenta lo que sucede. En ellas ocurren hechos y se expresan sentimientos. Pero todo esto se hace a través de los personajes y sus acciones. Son ellos quienes muestran lo que ocurre, a través de sus movimientos, actos y palabras. En algunos casos, ni siquiera se necesita de estas últimas.
Existen obras dramáticas mudas, en las que el dramaturgo sólo nos explica cómo se mueven los personajes, los gestos y miradas que ellos hacen. Por este medio, se expresa el conflicto
Estructura de la obra dramática: momento a momento...
La obra dramática posee una estructura especial, es decir, está construida en forma particular y propia. Está dividida en actos, que normalmente son tres y sirven para separar los momentos dentro de la historia.
Capítulos, cuadros y escenas
En cada acto se presenta una especie de capítulo distinto, que muestra cómo se va desarrollando la historia.
Dentro de cada acto pueden encontrarse distintos cuadros. El cuadro es una división que se genera cuando hay un cambio de escenografía, cuando el lugar donde se desarrolla la acción es distinto. Si la acción transcurre en el interior de una casa, y luego se muestra a los personajes en el jardín, ha comenzado un nuevo cuadro.
Dentro de los actos también hay otras divisiones más pequeñas, que son las escenas. Estas comienzan o terminan cuando un personaje nuevo entra o sale del escenario. Es decir, si al comienzo de la acción, escena primera, hay tres personajes, y uno de ellos se retira, comienza la segunda escena. Lo mismo ocurriría si en lugar de retirarse un personaje, entrara otro nuevo
Una guía
Es importante decir que estas divisiones no son obligatorias. Hay obras dramáticas que, por ejemplo, están escritas en un solo acto. También, algunos dramaturgos no señalan los comienzos de escenas ni de cuadros en sus obras.
De todas formas, hacer estas divisiones tiene por objeto ayudar al posible director de la obra teatral. Es a él a quien le servirán como guía para cuando realice el montaje de la obra dramática, pero no significa que siempre tengan que estar presentes.
El lenguaje
Dentro de la obra dramática, existen distintos tipos de lenguaje. En ellas, las palabras se utilizan con objetivos diferentes. Te lo mostraremos con este ejemplo:
Bodas de sangre
Acto Primero
Habitación pintada de amarillo
NOVIO (Entrando): Madre.
MADRE: ¿Qué?
NOVIO: Me voy.
MADRE: ¿A dónde?
NOVIO: A la viña. (Va a salir)
Aquí podemos ver que el lenguaje se ocupa de distintas maneras.
En primer lugar, nos entrega el título de la obra, Bodas de Sangre. Luego, nos informa el acto que se inicia, y también el ambiente en que se desarrollarán las acciones, una habitación amarilla. Finalmente, nos va nombrando cada uno de los personajes que intervienen y, en ciertos momentos, nos dice qué es lo que hacen estos personajes a medida que hablan. Estas indicaciones aparecen entre paréntesis.
Todo lo que hasta ahora hemos nombrado, recibe el nombre de lenguaje acotado o acotaciones. Se trata de lenguaje que se utiliza para que entendamos mejor la obra y podamos imaginar lo que el dramaturgo nos quiere transmitir: el título, las indicaciones del escenario, del movimiento o los gestos de los personajes, etcétera.
Parlamento
Por otra parte, en este trozo los personajes también han hablado. Todo el lenguaje que se usa para dar forma a esta conversación, es lo que denominamos parlamento, es decir, lo que los personajes dicen. Este parlamento puede estar expresado, como en este trozo, mediante un diálogo, una relación de dos personas que se comunican, en la que una habla y la otra le escucha y viceversa, o mediante un monólogo, en el que una persona habla para sí mismo.
Distinto de esto es el aparte, en el que un personaje habla como pensando que los demás personajes no lo escuchan. Es como si hablara nada más que para el público, y se supone que los demás personajes no pueden oír
El mundo dramático
Cuando estudiamos el género narrativo vimos que en las obras que pertenecen a él existía un mundo narrado. Lo mismo ocurre en las obras dramáticas.
En ellas existe un mundo dramático; es una nueva realidad, un mundo nuevo, ficticio, pero que parece real cuando nos aventuramos a leer una obra dramática, y mucho más cuando podemos presenciar su representación escénica, es decir, cuando la vemos convertida en obra teatral.
En este mundo nuevo, literario, existen tres elementos: la acción, los personajes y el ambiente, determinado por el espacio y el tiempo. Examinemos cada elemento por separado.
La acción
Constituye la parte más importante de la obra dramática. Tal vez recuerdes que en el mundo narrado no hablábamos de acción, sino de acontecimientos.
En el caso de la obra dramática, no hablamos de acontecimientos, ya que ellos no constituyen lo esencial de la obra. No importa qué ocurra, sino el hecho de que está ocurriendo algo -lo que sea- y ese algo está ocurriendo en este preciso momento, que vuelve a ser presente cada vez que leemos una obra dramática, o que vemos una obra teatral.
Recordemos que en el caso de las obras dramáticas, no hay nadie que nos cuente los que está sucediendo; nos enteramos de ello a través de las acciones de los distintos personajes.
Ahora bien, la acción, o trama de la obra, como ya dijimos, está siempre basada en un conflicto, en una realidad problemática que angustia o perturba al hombre, y que suele estar manifestada en dos fuerzas opositoras que luchan entre sí: el bien y el mal, la muerte y la vida, el amor y el odio, etcétera. Para plantearnos este conflicto, la acción consta de lo que llamamos instancias dramáticas.
Instancias
Con este nombre, aparentemente complicado, designamos a los distintos momentos de la acción que se nos presentan una obra dramática.
Estos son, la mayor parte de las veces, claramente diferenciables. Son tres: la presentación, el desarrollo, y el desenlace.
· Presentación: es la parte inicial de la obra, cuando se nos muestran las líneas generales de lo que tratará la obra. En este momento se deja más o menos perfilado el conflicto, aparecen los personajes que van a intervenir, y se nos muestran todas las cartas del juego. Normalmente, en las obras que están divididas en actos, la presentación corresponde al primer acto.
· Desarrollo: es la segunda parte de la obra, generalmente la más larga. En ella se nos muestra qué curso van tomando los acontecimientos, cómo se mueven los personajes para lograr sus distintos objetivos, y cómo va aumentando el conflicto, hasta llegar a un punto que es el de mayor tensión, donde el problema alcanza su máximo grado. Este punto lo denominamos clímax. La mayor parte de las veces, el segundo acto, que coincide con el desarrollo de la obra, llega a su fin una vez producido el clímax.
· Desenlace: es la parte final de la obra, donde la madeja del problema ya se ha desenredado, las cosas vuelven a la normalidad, el conflicto se acaba.Esto no quiere decir que siempre las obras dramáticas terminen con un final feliz, ya que un conflicto puede solucionarse, por ejemplo, con la muerte del protagonista. El final puede ser bueno o malo, triste o alegre, pero -en este momento- casi siempre el conflicto acaba por despejarse. Existen algunas obras en las que el conflicto no se soluciona, pero eso no es lo usual.Normalmente, esta instancia dramática es más breve que las anteriores, y suele coincidir con el tercer acto, en las obras que lo tienen. Asimismo, hay obras en las que el clímax está en el tercer acto.
Los personajes
Los personajes constituyen el segundo elemento dentro del mundo dramático.
Al igual que en las obras narrativas, en las obras dramáticas existen personajes, seres creados por el dramaturgo, que cobran vida en la ficción de la obra. Ellos dicen sus parlamentos y, a través de sus palabras, nos ayudan a configurar la acción.
Recordemos que los personajes se mueven, hacen gestos, llevan vestimentas, y los lectores nos enteramos de todo esto mediante las acotaciones.
Es importante que señalemos que estos personajes, que existen en la obra dramática, son encarnados por actores al momento de representar la obra y convertirla en una pieza teatral. Los actores son personas reales, que pueden dar vida a distintos personajes, según las obras que realicen.
En las obras dramáticas existen varios tipos de personajes. Estos son: el protagonista, el antagonista, personajes secundarios, personajes colectivos y personajes alegóricos.
El protagonista
Es el personaje principal, el más importante. Es quien representa a una de las fuerzas que normalmente existen en la obra dramática, y que se encuentran en conflicto.
Lo común es que el protagonista siempre trate de buscar la solución del conflicto de buena manera. Es un personaje con el cual el lector o el público se identifica; al leer o al presenciar la obra "solidariza" con él, se pone de su lado.
El antagonista
Es también un personaje importante, y representa a la otra fuerza que lucha. El antagonista es, entonces, quien se opone al protagonista, está en contra de que él logre sus fines.
Dicho de un modo familiar, el antagonista es como el malo de la historia. Él retrasa la solución del conflicto, y los lectores y espectadores destinatarios de la obra, generalmente, no estamos de su lado, no queremos que triunfe.
Parejas famosas de protagonistas y antagonistas son, por ejemplo, Batman y el Guasón, el Correcaminos y el Coyote, etcétera.
Personajes secundarios
Son aquellos que no representan una de las dos fuerzas en conflicto, sino que se suman a una de las dos, dando su apoyo ya sea al protagonista o al antagonista.
No hay que creer que por ser secundarios, estos personajes tienen menos importancia dentro de la obra. Lo que sucede es que el conflicto no está centrado en ellos, pero su acción es igualmente definitiva para el desenlace de la obra y su presencia es esencial.
Personajes colectivos
Son un tipo de personaje que, a pesar de ser una sola persona, representa a muchas otras; es como si fuera la encarnación de un grupo. Puede ser, por ejemplo, un representante del pueblo, o de los súbditos de un rey, por ejemplo.
Personajes alegóricos
Constituyen la encarnación de aquellas cosas abstractas, que no son personas. Evidentemente, estos son personajes simbólicos, a los que se les dan las características de aquellas cosas a las que representan.
Esto ocurre en aquellas obras donde participan como personajes La Primavera, por ejemplo, o La Muerte, representada como una mujer vestida de negro, que aparece de pronto. En una famosa obra dramática denominada El Gran Teatro del Mundo intervienen varios de estos personajes, como el Mundo, quien aparece en escena como si fuera una persona, que representa al universo entero
El ambiente: espacio y tiempo
En el mundo dramático, el ambiente se encuentra determinado por el espacio y el tiempo.
Cuando decimos ambiente, nos referimos a la situación en la que se desarrolla la obra, al lugar físico, y al tiempo en el que se mueven los personajes. Es decir, el ambiente total en el que la obra se lleva a cabo, estará condicionado por el espacio y el tiempo. Revisemos estos elementos por separado.
Distintos lugares
El espacio refiere tanto al lugar geográfico como al lugar físico en que se sitúa la obra. En las obras dramáticas, la información sobre ellos se nos da mediante el lenguaje acotado.
El momento en que nos dicen cuál es el lugar geográfico donde ocurre la acción, es al comienzo de la obra. Esto puede no suceder, ya que no es obligatorio que se nos entregue esa información.
Luego, cada vez que comienza un cuadro nuevo, nos dirán cuáles son los elementos que constituyen el espacio físico, es decir, si la acción transcurre en un patio, en el interior de una iglesia, en un hospital, etcétera.
Los escenarios posibles son muchísimos, y solo dependen de las necesidades de la obra.
Esto es particularmente importante para el director, quien llevará a cabo la obra teatral, ya que a partir de los antecedentes que se den en la obra, él podrá guiarse para hacer la puesta en escena. Hay obras dramáticas que exigen más creatividad y capacidad interpretativa del director en este aspecto. Por ejemplo: una obra que se sitúe en el desierto, ¿cómo podrá él dar la impresión de desierto en un escenario?
Dos visiones
El tiempo que transcurre en el mundo dramático puede considerarse desde dos puntos de vista distintos.
Por un lado, debemos considerar el tiempo total en que se supone que se llevó a cabo el conflicto. Por ejemplo, si una obra muestra la situación de una señora que pelea con su marido, y esto ocurre desde hace años, esos años forman parte del tiempo total. Esto, aunque no se nos haya mostrado qué ocurrió en ellos, sino que solo se nos haya hablado de este tiempo, aludiéndose a él. Por esto, este tiempo se llama tiempo aludido.
Por otra parte, el tiempo se puede considerar contando solo el tiempo ficticio que transcurre desde que comienza hasta que termina la obra. Este puede ser un día, varios días, meses o incluso años. Por ejemplo: el primer acto puede mostrarnos una época determinada, y el segundo acto, que han pasado mucho años. A este tiempo -que es el que transcurre en la obra al momento de leerla o de verla representada- lo llamamos tiempo dramático.
Por lo tanto, el tiempo total de una obra dramática incluye el tiempo aludido y el tiempo dramático.
Aclaración
Es importante que aclaremos que en las obras dramáticas se produce lo anterior con el tiempo, debido a la finalidad de las obras dramáticas, que es la de ser representadas.
Evidentemente, ningún dramaturgo puede pretender que el público esté viendo la obra durante un día entero, ni durante muchas horas. La duración de una obra dramática está limitada al tiempo que demore en escena, una vez convertida en obra teatral. Esto suele ser un lapso de dos horas, aproximadamente.
Por la misma razón, la obra debe ser breve y compacta. Ello obliga a utilizar el tiempo aludido además del dramático, en que los espectadores -y lectores- puedan enterarse de algunas cosas que ocurrieron antes con solo mencionarlas, sin que tengan que verlas -o leerlas- personalmente.